La llegada de un hijo al mundo trae tanta felicidad como temor cuando ocurre por primera vez. Para que la falta de experiencia no lleve a cometer torpezas o correr a la guardia cuando se podría haber esperado, es bueno conocer cuáles son las situaciones que requieren consulta inmediata

Tener un hijo es una experiencia indescriptible, pero la felicidad y la emoción de los padres primerizos suelen conllevar también miedos y dudas con respecto a los cuidados del niño.

El temor más común de cualquier mamá o papá es que su bebé se enferme. Frente a ese cuadro, muy frecuente durante los primeros años de vida, en los que los niños están expuestos a diversos factores de riesgo, es importante reaccionar de manera coherente y no entrar en pánico.

Lo usual es manejarse, vía teléfono, con el pediatra de cabecera, que es quien más conoce al niño y sabrá guiar a los padres sobre los pasos que conviene seguir.

Durante los primeros años de vida, el sistema inmune de los niños es más inmaduro y pueden contraer más enfermedades

Pero para cuando el especialista no esté disponible, siempre es aconsejable conocer cuáles son las situaciones que requieren consulta médica, y cuáles no.

La doctora María Cecilia Avancini es médica pediatra y jefa de Pediatría de Vittal y explicó cuáles son los signos y síntomas que efectivamente requieren una consulta con un especialista.

1- Llanto inconsolable (fuerte, constante e irritable). En este caso, lo primero que hay que hacer es alimentar al bebé, cambiarlo y controlar su temperatura. Si después de estas acciones continúa llorando y no encontramos el por qué, hay que acudir a la consulta.

2- Frente a un cuadro de fiebre siempre es necesario consultar, especialmente en los recién nacidos, ya que su sistema inmunitario aún no está totalmente desarrollado como el de los adultos, por lo que la fiebre podría ser altamente peligrosa para su salud y generar convulsiones.

3- Hipotermia. Si la temperatura del bebé es más baja de lo normal, considerar primero si no está desabrigado y arroparlo. En caso de que no recupere la temperatura media, hacer una consulta.

La fiebre alta siempre es motivo de consulta, especialmente en los recién nacidos

4- Diarreas y vómitos. En algunas ocasiones, es difícil diferenciar las diarreas de las deposiciones normales, ya que el niño alimentado con leche materna presenta deposiciones semilíquidas a liquidas, aproximadamente 10 veces al día. Teniendo en cuenta estas consideraciones, si se identifica un cambio en la coloración u olor, se debe pensar en una diarrea y consultar al pediatra, más aun si es acompañada con vómitos, ya que el bebé puede deshidratarse.

5- Reacción alérgica. Si al niño le aparecen manchas rojas en la piel, tiene dificultades para respirar, se le hinchan los labios, la lengua, la cara o el cuerpo en general, es indispensable consultar al médico.

6- Golpes y heridas. Si el golpe ha sido fuerte, se debe acudir a urgencias lo antes posible, sobre todo si es en la cabeza.

7- Si el bebé está constipado, se pueden esperar hasta 5 días y luego consultar.

8- Frente a cólicos persistentes, que se prolongan más de una hora, hay que contactar al pediatra.

9- Ante la sospecha que el bebé haya ingerido algún elemento tóxico, el cuadro debe ser tratado lo antes posible. La ingestión de un cuerpo extraño también es frecuente en los niños y en muchos casos puede provocar ahogos, que deben ser asistidos inmediatamente.

10- La secreción ocular, por su parte, es un síntoma que se manifiesta por la obstrucción del conducto lagrimal, reacciones alérgicas o infecciones como conjuntivitis virales o bacterianas y otras enfermedades, por lo cual requiere consulta.

Los cólicos persistentes, que se mantienen por más de una hora, siempre requieren una consulta con el pediatra

11- La dificultad para respirar también es motivo de consulta al médico. En algunos casos, la secreción nasal genera dificultades para respirar, pudiéndose utilizar una perita de goma para aspirar la mucosidad. Sin embargo, si el bebé presenta aleteo nasal, con cambio de coloración de labios, mucosas, extremidades y hundimiento de la piel en el espacio intercostal (tiraje), con cambio en el ritmo respiratorio, es indispensable recurrir a su pediatra.

12- La falta de apetito generalmente es un síntoma de enfermedad que está evolucionando y demanda su atención.

13- La regresión en habilidades logradas, como por ejemplo un niño que gateaba o caminaba y ahora no lo hace, es motivo de consulta inmediata, al igual que el letargo, que se produce cuando el bebé está muy dormido y no responde a la voz de los padres o a los estímulos habituales.

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