Aunque se trata de una afección frecuente, mucha gente desconoce el verdadero impacto que puede producir el hecho de padecerla. En diálogo con Infobae, un experto destaca algunos conceptos claves para prevenirla sobre todo los cuidados en la población adulta

Cada vez que se celebra el Día Mundial de la Lucha Contra la Neumonía -la efeméride se evocó el pasado 12 de noviembre- vuelve la necesidad de clarificar el mensaje de que se trata de una enfermedad frecuente y que puede ser grave si no se controla a tiempo, para así evitar minimizarla y que produzca una complicación en el paciente. En ese marco, un gran número de organizaciones de distintas regiones del mundo, aprovecharon – una vez más- la oportunidad para sensibilizar sobre el impacto que causa esta enfermedad en la comunidad.

"Hay poca conciencia sobre que es la neumonía como enfermedad y, a menudo, vemos que la gente no la conoce", destacó en diálogo con el doctor Stamboulian, Gustavo Lopardo, médico infectólogo, miembro del Servicio de Infectología del Hospital "Prof. Dr. Bernardo Houssay" de Vicente López. Por eso, de acuerdo al especialista, es importante destinar unas palabras para clarificar conceptos como "cuándo pensar en que alguien pueda tener neumonía" y "cuáles son los síntomas más comunes a los que se debe prestar atención", como fiebre, tos, dolores en el pecho y, cuando se trata de cuadros más severos, puede haber hasta dificultad para respirar.

Ésta es una enfermedad frecuente, en particular en los dos extremos de la vida y en aquellos individuos con alguna patología de base. Cada año afecta a millones de personas en todo el mundo. Esta enfermedad que puede ser leve y autolimitada o pasar todo un espectro hasta convertirse en una afección muy grave que puede, incluso, resultar mortal. De acuerdo estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sin discriminar entre sus causas, es responsable del 15% de todas las defunciones de menores de 5 años.

Existen diversos agentes infecciosos que pueden causarla tales como bacterias, virus y hongos. Sin embargo, la principal causa de esta afección son las bacterias. Entre ellas, la más común el neumococo.

"Como tantas otras enfermedades e infecciones, tiene su mayor frecuencia en los dos extremos de la vida, en los niños pequeños menores de dos años y en los adultos, en particular los mayores de 65", agregó el especialista, que también se desempeña como profesional en la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI).

La enfermedad en el adulto

Para luchar contra la neumonía en los adultos, es necesario conocer su incidencia y su impacto real en una región. Poder contar con este tipo de información permite elaborar estrategias de salud pública orientadas, fundamentalmente, a la prevención. Sin embargo, en Latinoamérica, esta información es escasa. En este sentido, para poder ampliar este conocimiento, entre los años 2012 y 2015, desde las organizaciones FIDEC y FUNCEI se llevó adelante un "Estudio para evaluar la carga de neumonía adquirida en la comunidad (NAC) en tres ciudades de Sudamérica".

La investigación buscó indagar sobre la población de adultos: "Cuántos episodios de neumonía se producen, en quiénes y qué mortalidad tenían", detalló el doctor Lopadro. Para ello, se condujo el estudio en la ciudad de General Roca, en la provincia argentina de Río Negro y, en paralelo dos países vecinos, en las ciudades de Concepción, Paraguay, y Rivera, Uruguay.

Este trabajo exploratorio permitió comprender el impacto que esta afección produce en grupos etarios como los mayores de 65 años. "En 2012, en su primer año, hubo 35 casos por cada 1000 personas. Esto significó que cerca del 4% de los adultos mayores de 65 años tiene neumonía cada año", indicó el especialista que también es ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

"Fue realmente importante. En ese grupo de edad se moría por esta causa el 20% y la mortalidad global resultó ser del 12%", agregó.

Otro dato significativo es que no se ha modificado, desde hace varias décadas, la mortalidad por neumonía. De acuerdo al especialista, esto no significa que la medicina no avance sino que por otro lado también vivimos más gracias al aumento de la expectativa de vida, lo que hace que se mantenga desde hace 50 en aquel 12%.

Prevención

La neumonía se puede prevenir vacunándonos todos los años contra la gripe al principio del otoño y vacunándonos contra el neumococo. Para los adultos, desde el Ministerio de Salud de la Nación se lanzó recientemente la estrategia de vacunación secuencial contra el neumococo. "Hay un tipo de vacuna que se da un año y al año siguiente la otra, lo que permite que quienes las recibieran queden inmunizaos para toda la vida. Hablamos de todos, los mayores de 65 años y aquellas personas entre 18 y 64 años que tienen alguna condición de riesgo, como los pacientes diabéticos, con problemas cardíacos, pulmonares, entre otros", explicó el experto.

"Hoy disponemos de vacunas, que constituyen una herramienta para prevenir que, además, es gratuita para estos grupos", agregó.

Hay dos vacunas disponibles para protegerse contra este microrganismo. Una de ellas es la vacuna conjugada 13-valente (PCV13), que confiere protección contra 13 serotipos y la otra es la polisacárida de 23-valente (PPV23), que protege contra 23 serotipos. Ambas son vacunas seguras. La primera de ellas jugó un papel muy importante, algunos años atrás cuando se empezó a aplicar en niños, logrando un descenso de hasta un 40% de la internación y mortalidad por esta causa.

La misma vacuna que le dan a los chicos, que desde 2012 comenzó a aplicarse y ya se ha visto disminuir la enfermedad, esperamos que con la vacunación de adultos suceda lo mismo y que no haya ni tantas neumonías ni la alta mortalidad que tenemos por esta causa.

Muchos mayores de 65 que en alguna oportunidad previa recibieron la vacuna PPV23, que era la vacunación clásica contra el neumococo en esta franja etaria, se acercan a la consulta con el especialista para saber si deben volver a vacunarse y con cuál inmunización. De acuerdo al infectólogo, para aquellas personas que hubieran recibido la polisacárida hace más de un año se recomienda que reciban la PCV13. "Esta vacuna genera un tipo de protección superior a la otra. Un año después, puede reforzar su inmunidad con la PPV23. Una protege contra 13 grupos de polisacáridos y la otra contra 23. Con esta secuencia, si tiene más de 65 años, seguramente va a quedar protegido para toda la vida", agregó.

Tratamiento

Es importante concurrir al médico para que éste pueda descartar si se trata de una bronquitis o si es una neumonía o una enfermedad más severa (iStock)
Es importante concurrir al médico para que éste pueda descartar si se trata de una bronquitis o si es una neumonía o una enfermedad más severa (iStock)
Cuando hay tos y fiebre no hay que auto medicarse. En estas circunstancias es importante concurrir al médico para que éste pueda descartar si se trata de una bronquitis o si es una neumonía o una enfermedad más severa.

A partir de los síntomas y una radiografía de tórax, que es el estudio que permite confirmar que hay una infección en el pulmón, el especialista hace el diagnóstico de neumonía. En los adultos, en la mayoría de los casos, esta afección es de origen bacteriano. "En muchos casos el tratamiento se puede manejar de forma ambulatoria con antibióticos como la amoxicilina, amoxicilina con ácido clavulánico, a veces se usan los macrólidos y, en casos más severos, hace falta internación. 1 de cada 6 neumonías tiene que ir a terapia intensiva, donde el tratamiento es más agresivo y la mortalidad es mucho más alta", indicó Lopardo.

"Hay ciertos criterios a seguir para determinar si el paciente requiere ser internado o no y la edad no es uno de ellos. Una persona que tiene 85 años si está muy bien biológicamente, no necesariamente debe internarse. Los motivos para decidir que alguien deba ser hospitalizado, en general, son cuando se presenta dificultad para respirar; cuando el pulmón, cuya función principal es llevar oxígeno a la sangre, no cumple con esta tarea; cuando las personas están confusas –las infecciones a veces pueden producir estados de confusión-; cuando la función del riñon se ve alterada, cuando se respira muy rápido o hay taquiapnea y cuando baja la presión. Todos ellos son criterios de internación", desarrolló el experto.

 

Una de las lecciones aprendidas con los pacientes que se recuperaron de una neumonía es la necesidad de dar un buen seguimiento y por un tiempo prolongado. De este punto surgen dos conceptos importantes a tener en cuenta. El primero tiene que ver con el hecho de que las personas que tuvieron neumonía presentan un riesgo aumentado de padecer un evento cardiológico como arritmias o infartos, por lo que es necesario mantener un control del estado de salud de estas personas. El segundo tiene que ver con la frecuencia en la que se pueden presentar estos problemas que suceden a este cuadro infeccioso.

Durante el tiempo que duró el estudio dirigido por FIDEC y FUNCEI, el especialista aseveró que se realizó un llamado telefónico al año a cada paciente que se recuperó de la enfermedad y se observó de "1 de cada 4 pacientes había fallecido por alguna causa por lo que se impone la necesidad de hacer un seguimiento muy de cerca de quién tuvo un episodio de neumonía".

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