El dedo pulgar es el que más puede resentirse.

La manera de mover los dedos sobre el celular es antinatural, según los especialistas.

No es una sorpresa que los músculos que más se ejercitan durante el día sean los de las manos. En parte, los responsables de este constante movimiento son los teléfonos celulares, que parecen casi una prolongación de nuestro cuerpo. Sin embargo, su uso excesivo puede resultar más nocivo de lo esperado. Y es que el tecleo constante en nuestros dispositivos hace que los pequeños huesos, ligamentos y tendones que componen los dedos sufran lesiones.

Nuestra nueva rutina comunicativa podría llegar a pasarnos factura y a producir lesiones si no se tienen en cuenta ciertas recomendaciones médicas. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Clínica Mayo en Minnesota (Estados Unidos), asegura que la manera de mover los dedos y puntear mensajes en las pantallas táctiles de los teléfonos es antinatural y provoca alteraciones en la estructura ósea.

Se trata de una lesión en los tendones extensores de la mano, que se inflama por un golpe o un esfuerzo excesivo. Para los médicos, la mejor manera de evitar esta situación o, incluso, que se produzca un daño permanente, es realizar descansos, hacer un poco de estiramiento entre mensaje y mensaje y, sobre todo, ser conscientes de que existe este problema.

La investigación llegó a la conclusión de que el dedo pulgar es el que más puede resentirse, ya que se puede sentir dolor cuando la articulación se afloja ligeramente. Por eso, se debe prestar atención a la hora de mover sin parar nuestros dedos cuando usamos las redes sociales, utilizamos nuestro correo electrónico, jugamos o simplemente navegamos en Internet.

“Este informe está diseñado para que los médicos capten el movimiento óseo anormal lo más rápido posible para que lo puedan corregir y minimizar así el dolor”. Aunque, quizás, la idea más saludable de todas sería apagar el teléfono al menos unos minutos al día.

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