Según la investigación, murió antes que los otros dos crucificados, por los efectos de un alto desgaste psicofísico.

Imagen: Flagelos. Su cuerpo sufrió duros castigos. La escena de los latigazos es de la película "Hijo de Dios", lo nuevo en cartelera sobre su vida. 

En una carta privada, el Papa Francisco prometió leer "con gusto" un libro que analiza al Jesús hombre y le atribuye una carga adicional en los momentos culminantes de su vida, el estrés en su fase más aguda. Es un ensayo médico-histórico titulado "El estrés de Jesús", que camina por una cuerda científica sobre el océano de la religión.

" Jesús sufrió intenso estrés agudo y crónico desde su detención hasta su crucifixión. Debemos agregar una alta tensión emocional, cansancio, fatiga, alteraciones de sueño, pérdida de apetito, disminución de la alimentación ó ayuno, en definitiva, una pérdida de reservas y energía. Este alto desgaste psicofísico fue uno de los aspectos que condicionaron un agotamiento extremo al momento de su crucifixión y, en consecuencia, determinó que muriera antes de los otros dos crucificados", dice Daniel López Rosetti, autor del trabajo, en el inicio de la Semana Santa. El médico buscó información en escritos históricos, releyó la Biblia, prestó atención a los hechos comprobados por hallazgos arqueológicos y bajó al espacio subterráneo del Museo de Israel donde se conservan los Rollos del Mar Muerto para apuntalar su trabajo, terminado hace cinco años.

 

"La vida entera de Jesús fue una vida en la que no faltaron desafíos, amenazas e incertidumbre y, por lo tanto, estuvo plagada de circunstancias estresoras.

Desde el nacimiento pesaba sobre él el deseo de matarlo.

Esa condición de perseguido, amenazado y acechado se tornó constante. No tenía dónde dormir ni descansar", señala López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, en diálogo con Clarín.

Según este viaje a través del tiempo a la "historia clínica" de Jesús, "la reacción aguda al estrés que manifestó en cada circunstancia difícil se encontró dentro de límites fisiológicos normales, y en los episodios de estrés agudo se elevó la adrenalina en sangre para retomar a lo normal pocos minutos más tarde". La referencia está dirigida a la reacción violenta que tuvo cuando echó a los especuladores, látigo en mano, que López Rosetti considera "un episodio pasajero de descontrol". "Seguramente –agrega– vivenció entonces todos los síntomas del estrés: un estado de alerta psicológica, activación cardiovascular con taquicardia y elevación de la presión arterial, dilatación de las pupilas, aumento de la rigidez muscular e hiperventilación pulmonar".

El médico ubica el comienzo de la etapa "crónica" en el juzgamiento que lo llevará a la muerte. La traición de Judas le provocó "una enorme angustia". El episodio de su arresto fue peor: "Una de las causas que mayor estrés produce es la sensación y percepción subjetiva de pérdida de control sobre las circunstancias", explica. Horas después, su juzgamiento irregular, sin derecho a defensa, "lo hizo entrar en la fase crónica".

"Los azotes de los soldados romanos y la colocación de la corona de espinas le provocaron "dolor intenso y un miedo que potenció ese dolor", detalla el experto. Y se agregó "un cuadro de deshidratación, pérdida de sangre y líquidos", lo que provocó "una disminución de la presión arterial y taquicardia", cóctel que derivó en un "shock", concluye el trabajo de investigación, capítulo de una historia que siempre se reescribe.

CLARIN. 17/04/14 

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