La clave es dosificar el caudal informativo
Por Daniel López Rosetti | Para LA NACION

Cuando hablamos de búsqueda, hay que tener algo en cuenta: uno encuentra lo que está preparado a encontrar. En otras palabras, podríamos decir que así como Dios no está necesariamente en una iglesia, en un templo o en un monasterio, la búsqueda de la paz no está unida al aislamiento absoluto ni implica cortar de forma radical con los circuitos de comunicación modernos.

En todo caso, lo que resulta tóxico es el mal manejo de la tecnología; ese exceso que, como en todos los terrenos, suele ser nocivo. En este sentido, es interesante recordar algo importante: desde el punto de vista histórico, evolutivo, nuestro cerebro no estaba preparado para absorber la sobrecarga informativa contemporánea. De ahí que no podamos procesar semejante cantidad de datos (SMS, e-mails, imputs ), simultáneamente y en unidades breves de tiempo: la demanda, externa e interna, resulta demasiado intensa, nos sobrecargamos, no encontramos capacidad de respuesta y es entonces, claro, cuando aparece el famoso estrés. Ahora bien, estar exento de todo ese caudal informativo resulta imposible en los tiempos que corren, a no ser que uno corte lazos definitivamente y se recluya en una comunidad aislada del resto del mundo? ¿El desafío? Aprender a dosificarlo y manejarlo adecuadamente.

No debemos pasar por alto, por otra parte, que las vacaciones han cambiado su modalidad en los últimos diez años: ya nadie se toma treinta días seguidos, como ocurría antes, sino que se ha instalado el sistema de los períodos cortos, muchas veces basado en la metodología de tomarse semanas repartidas a lo largo del año. Entonces, aunque es mucho más fácil "desconectarse" en este plazo más breve, insisto en que, lo importante, es aprender a graduar la información para que el corte absoluto no termine generando, paradójicamente, más niveles de ansiedad.desconect

Seleccionar cuáles son los e-mails importantes (de hijos y amigos íntimos, por ejemplo), establecer horarios para responder aquello que por alguna razón resulta imprescindible o tener el celular en modo silencio "por cualquier cosa" pueden ser buenas formas de comenzar a bajar la conexión gradualmente, sin sentirse desnudos o aislados de aquello que, en definitiva, también forma parte de nuestra subjetividad.

Lo importante es preservarnos y ser tan selectivos como lo somos con las relaciones personales: el secreto para manejar el estrés radica en saber adaptarse a las circunstancias, sean éstas las vacaciones, el trabajo o la vida familiar.

Y ya que estamos, ¿por qué no aprovechar los días de descanso para poner en práctica hábitos que luego puedan servirnos durante el resto del año?.

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