28/09/13

"El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. Ante cualquier situación que percibimos como 'amenazante', nos estresamos, y entran en juego mecanismos para enfrentar de la mejor manera posible las demandas que se nos presentan". Le explicación es recibida por los pacientes del Hospital Central de San Isidro ni bien acuden al Servicio de Medicina del Estrés.

Allí, un equipo conducido por Daniel López Rosetti realiza el perfil psicobiológico de las personas, en base a una entrevista inicial, la realización de test psicológicos y el paso por el "psicoescanner", donde se miden las reacciones biológicas: presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura de la piel, tasa de transpiración, tensión muscular y frecuencia respiratoria. Cuando el software de ese polígrafo avisa que el paciente está relajado, se lo estresa otra vez, para registrar esas manifestaciones biológicas y determinar si es un reactor "tenso", "intermedio" o "calmo". "Ser reactor tenso no es una enfermedad ni una patología, pero implica una susceptibilidad física al estrés psicológico que le hará pagar más caro las cargas cotidianas", explica el experto consultado por Clarín.

Con los resultados, se pasa a un tratamiento de 6 a 8 semanas, donde el paciente reconoce el problema y recibe consejos de nutrición, herramientas para manejar el estrés, consejos para hacer actividad física aeróbica y claves para mejorar la relajación.
López Rosetti ya presentó esta experiencia en el Congreso Mundial de Salud Mental y quiere replicarla en hospitales públicos del país.

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